Ciudadanía

Ser ciudadano y ser reconocido como tal es un reto aún por alcanzar. La ciudadanía está constituida por mujeres y hombres que forman parte del cuerpo social de una comunidad, con independencia de sus creencias, ideologías y situación económica. Sin embargo, los gobiernos (locales, regionales y nacionales) huyen del compromiso y de la obligación que tienen con quienes les representan, que son, en definitiva, los que les dan respaldo democrático. Una democracia es inviable sin los ciudadanos y del rol que representan como sustento, pilar primario, de las sociedades plurales y diversas.

Hay miedo a que los ciudadanos sean los protagonistas de la construcción social. Hay recelo a que ese protagonismo innato sea real y verdadero. Las agrupaciones políticas, sea la forma adopten, han usurpado ese protagonismo, negando la posibilidad de la representación directa mediante fórmulas jurídico-políticas que minimizan el valor de la ciudadanía y de su opinión y, en definitiva, reduciendo el verdadero sentido del voto como instrumento de la democracia representativa, difiriéndolo o extrapolándolo mediante operaciones matemáticas hábiles que despoja al ciudadano de su verdadero significado.

El ejercicio de la ciudadanía supone el reconocimiento explícito de la libertad, de todos con todos, la igualdad, la justicia social y el bienestar (dignidad, integridad e independencia). Es, en fin, la democracia participativa, un complemento necesario de la representativa. Esta práctica se fundamenta en dos niveles irrenunciables, el acceso libre y abierto a la información y el derecho al conocimiento. Un ciudadano formado e informado será capaz de tomar decisiones coherentes, contrastadas, oportunas, reales y democráticas. Ser capaz de pensar, opinar, actuar y decidir sobre su presente y futuro, el desarrollo de sus proyectos de vida, armonizándolos con el conjunto de los ciudadanos de la comunidad, sin exclusiones.

Soy un ciudadano indio viviendo y enseñado en Estados Unidos. Pero no aporto conciencia, aporto razonamiento. Yo no creo tener más conciencia que otras personas“, Amartya Sen, en Desarrollo con democracia, Confidencial, 25-09-2013.

El gobierno de las sociedades, de los pueblos, es únicamente eficaz y justo si es verdaderamente consciente del reconocimiento de la condición natural de ciudadano y de su protagonismo como unidad humana social que contribuye al desarrollo social y económico, y es capaz de participar grandemente en la construcción de la identidad de la comunidad y de su ciudadanía. El sentido de pertenencia amalgama ideas, formas y expresiones culturales diferentes. Este modo de comprender el papel de la ciudadanía agrega valor a la democracia, más allá de las meras expresiones electorales y administrativas.